lunes 27 de octubre de 2008

Capítulo 4.- Lo que vino después.

Es muy difícil poder soportar un mazazo como el asestado por la sentencia expuesta en el capítulo anterior. De la noche a la mañana empiezan a tomar sentido algunas advertencias que la denunciante había hecho a mi hermano durante sus últimos tiempos de convivencia. Lo que poco tiempo antes de la denuncia falsa le llegó a “advertir” es que después de la firma de la separación de bienes su padre había estado consultando a varios abogados y todos coincidían en que “no había nada que hacer” así que advirtió a mi hermano de que se fuera preparando porque no sabía lo que le venía encima. Y efectivamente, lo que mi hermano nunca llegó a imaginar es que lo de presentarse en la notaría el padre de la denunciante, junto con su esposa, y amenazarlo de muerte, junto con todo lo que rodeó esos días (más insultos y amenazas) no era nada comparado con lo que le venía después. Ni que decir tiene que a esas alturas los planes de separación estaban bastante avanzados, y por lo visto se quisieron adelantar, así que surgió lo de la denuncia falsa que conlleva que sin haber movido un dedo se viera viviendo fuera de su casa, con una orden de alejamiento y con una condena de 20 meses de prisión.
La gente se puede acercar a imaginar lo que es eso, pero quien de verdad lo sabe es quienes lo han sufrido, que por desgracia a día de hoy en España son unos cuantos. Pero lo peor no es eso, lo peor es que además nos empiezan a llegar advertencias de la gente que ha “tropezado” con esta familia advirtiéndonos de que esto va para muy largo, que no sabíamos de lo que eran capaces, y hoy, casi un año después de aquellos hechos, podemos decir que así es, que cuando cogen empeño con algo van “a muerte”. Aunque lo que igual no se imaginan es que si a ellos con esos falsos “argumentos” les ha valido para que mi hermano tenga la orden de alejamiento y la condena encima, mi hermano tiene argumentos (y estos sí reales y con testigos de verdad) para que la justicia le haga caso porque le están acosando a diario, porque le han amenazado directamente de muerte, porque tras el divorcio se encontró el piso desvalijado, etc., etc., etc…
Lo bueno y es lo que pensamos desde un principio es que el tiempo pone a cada uno en su lugar y esto ya está ocurriendo, y más adelante explicaré porqué digo esto.
Después de la sentencia mi hermano tiene que “recluirse” en casa de mis padres, tomar fuerzas de donde no las hay, e intentar llevar su vida con la mayor normalidad que pueda dentro de la anormalidad de la situación. Ellos saben de su diabetes, de lo que las alteraciones emocionales pueden suponer para su salud, y no se cortan en afirmar que “van a por él”.
Pues bien, pasados unos días mi hermano empieza de nuevo a trabajar en la notaría y pasando por el estanco. Las muestras de apoyo son infinitas desde el primer momento (incluyendo a personas que son familia directa de la denunciante que no dudan en ponerse del lado de mi hermano, mostrarle su apoyo y decirle que saben perfectamente de qué va la historia, que saben perfectamente cómo son sus familiares y qué hay de verdad en todo esto), y esto sin duda alguna ayuda a llevar la situación, a él y también a mis padres.
Además, empiezan a contarnos historias (para no dormir) de esta “familia”, y a cuál de ellas más tenebrosa y más escalofriante.
No sabemos todavía que pensaba la denunciante porque nadie nos lo ha dicho, pero resulta que después del “circo” hay algunos días en que mi hermano sale de la notaría y se la encuentra “esperándole”, pero como mi hermano desde el primer día no daba un paso solo, siempre iba acompañado fuese a donde fuese ya que es lo primero que le advirtieron, se iba librando de posibles denuncias por romper orden de alejamiento (aunque ya es conocido que éstas le llegaron después). Pues eso, salía de trabajar y algunos días se encontraba a la denunciante apoyada en algún coche y él, cabeza baja, a lo suyo.
A esto hay que sumar que la denunciante empieza a llamarle por teléfono. Mi hermano, por supuesto, no le coge ni una sola de las llamadas, pero empieza a estar molesto con el tema. ¿Qué puede pretender una persona que unos días antes se ha puesto ante el juez y ha dicho todo lo que ha dicho de ti?.
No sabemos las intenciones de esas llamadas pero, como no le coge las llamadas, empieza a enviarle mensajes SMS al móvil y amenazándolo. Lo anterior ya era motivo de denuncia, pero aún así mi hermano no denunció, pero lo de los SMS cruza la línea así que siguiendo el consejo de su abogado la denunció. El juicio por este tema y las declaraciones que ella hace son otra “historia”.
En el juicio de los SMS la denunciante es condenada a realizar trabajos sociales durante unos días aparte de no poder ponerse en contacto con mi hermano en una temporada. Creo que los días de condena los va a cumplir en los próximos días, o los ha cumplido estos días, y creo que va a ser en el Ayuntamiento, así que si alguien la ve y dice que es que va a trabajar unos días en el Ayuntamiento probablemente sea mentira y es que estará cumpliendo condena.
Mi hermano, como digo, sigue intentando sobreponerse, y lo único que hace es ir a trabajar, estar en casa de mis padres, pasar algún rato con buenos amigos y todo el tiempo que puede lo pasa fuera de Albuñol, para evitar “sorpresas”.
Otro de los momentos culminantes es el día de San Patricio de este año. Cuando mis padres y mi hermano regresan a casa se dan cuenta de que la denunciante anda por allí, y al llegar a casa empiezan a comentarlo. Poco después llega mi hermano Álvaro y se encuentra “la estampa”. La denunciante con alguna acompañante está sentada en el capó del coche de mi hermano (que estaba aparcado en la puerta de casa de mis padres) y supuestamente liándose algo que podría parecer un porro (igual era tabaco de liar y no era un porro, pero esa es la impresión que daba o lo que le pareció a mi hermano). Al comentarlo baja mi padre, pero al encender la luz de la puerta hubo estampida y se “escondieron” en el Limerick. Esto fue motivo de otra denuncia.
Y yo me pregunto (como mucha gente), ¿todos estos "gestos" (esperarlo en la notaría, llamarlo, mandarle SMS's amenazando ella a él, e ir a la misma puerta de casa de mis padres donde ella sabía que él vivía, ...) son los que hace una mujer que ha sido maltratada de una forma tan... ¿cómo decía el juez? ... escalofriante?. Porque una mujer que ha sido tan vilmente maltratada no se le ocurriría hacer esto, verdad?. Supongo que para ahogar sus penas es para lo que protagonizaba las incontables escenas que nos han contado de ella en días como ese mismo de San Patricio o en la feria de verano, etc.
En paralelo con todo esto se inicia el proceso de divorcio, para el que dedicaré el próximo capítulo. A modo de resumen comentar que el escrito que presentó el abogado de la denunciante presenta no una sino múltiples mentiras intentando crear un escenario ventajoso para su defendida (es su trabajo), pero sin tener en cuenta que una cosa es la ley en temas de malos tratos y otra distinta es un proceso de divorcio, y por mucho que la ley tenga “lagunas”, algunas mentiras ya sobrepasan lo admisible. Las mentiras son desmontadas una detrás de otra y gracias a que no hay hijos y el tema es bastante claro y el divorcio sale delante de forma favorable a mi hermano y con ello un poco de luz en toda esta oscuridad.
Como digo, el próximo capítulo será el del divorcio, pero ya podéis ver algunas muestras de lo que vino después.
Y aunque quiero ir cronológicamente con la historia informaros de que a esta gente les han desestimado ya varias denuncias de las que han puesto contra mi hermano. En concreto las que han puesto mientras vigilaban la plaza. Recordaréis que mi hermano fue a encerrar el coche y le denunciaron, que otro día fue a comprar al Coviran y le denunciaron, …, pues estas denuncias han sido desestimadas por cuestiones “obvias”. Y parece que con todo esto la paranoia de algunas personas empieza a florecer…
Esta semana es la Feria de Albuñol. De antemano informo a la denunciante y familia que mi hermano no va a estar en Albuñol estos días ya que “los circos para los payasos”. Mientras la gente vive la Feria mi hermano tendrá que estar fuera de Albuñol sin poder disfrutar de esos días con su familia y en su pueblo para evitar la situación de estar tomándose una cerveza en un bar y que tenga que llegar la Guardia Civil a detenerlo por, "una vez más", “romper la orden de alejamiento”. Así que aconsejo especialmente a la denunciante y su familia que se acerquen a la Feria del Ganado y disfruten de ella. Ya que dicen que la gente les está dando de lado por nuestra culpa, igual allí entre burros y caballos encuentran algo de afecto, quien sabe…
Al resto, disfrutad de la Feria!!!.

4 comentarios:

Albuñol dijo...

Es una ofensa muy grande para los burros y los caballos. Esa pandilla de desgraciaos no le llegan a la suela de los zapatos ni a los "cerdos". ¡Dani en la feria, y ellos fuera del pueblo!!

albuñol dijo...

Que vergüenza de gente, son unos auténticos criminales. La verdad yo no se como habeis tenido tanto aguante. Haceis muy bien en contar todo lo sucedido, ya que según tengo entendido estos animanes trabajan siempre de la misma forma. Lo que imagino es que denunciareis todo eso ¿no? Ya que a Daniel lo condenan, pues que sepa la justicia la actitud de los cerdos estos.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo, que se sepa todo, que yo se de muy buena tinta lo delincuentes que son, y siempre queriendo aparentar que son extraordinaria gente. Yo les diría que son "gente extraordinariamente anormales". Todo el que tiene roce con esa gente, sale mal parado. Un abrazo amigo Dani.-

Anónimo dijo...

Lo que pasa es que la justicia es quien tiene que parar a estos delincuentes. Y no habría nada mas placentero, no solo para la falimia de Dani y para él, sino para todo el pueblo que un juez los pusiera donde se merecen, lejos de cualquier ser humano. Son peores que los animales carroñeros. Que los enjaulen a todos y mandarlos ¡¡¡¡Fuera de Albuñol!!!!