sábado 27 de junio de 2009

Próximas noticias

Hola a todos y todas,
En breve se publicará un artículo con la actualización de todas las noticias de este tema.
No se ha hecho antes por dos motivos. El primero, mi falta de tiempo para sentarme y ponerme a escribir, y el segundo, que sin duda entenderéis, es que a medida que pasa el tiempo se entra en la dinámica de querer olvidar (aunque esto no es fácil).
En cualquier caso, se expondrá en breve un artículo-resumen con el planteamiento que hicieron de divorcio, cómo se cerró el tema y la VICTORIA ABSOLUTA de Daniel en ese asunto, como tuvieron que abandonar la casa para devolversela a Daniel, como la denunciante fue CONDENADA por un asunto que explicaré, como Daniel se encontró el piso desvalijado cuando entró una vez que la denunciante tuvo que abandonarlo (y aquí seguramente tendremos noticias y buenas en breve), y así hasta el día de hoy.
Daniel está mejor, intentando a pesar de las dificultades rehacer su vida, y con la satisfación de contar con el apoyo de TODO EL MUNDO (incluyendo a la familia de la denunciante).
Hasta pronto.

jueves 2 de abril de 2009

Y entonces dijo... "nosotros vamos hasta el final"

El pasado 31 de marzo tuve que acudir al Juzgado de Paz de Albuñol. El motivo de esa visita fue acudir por un par de demandas (de conciliación) que me habían puesto la denunciante y su papá.
Las demandas eran muy parecidas salvo un par de especificaciones particulares de cada uno de los demandantes.
Básicamente consistían en la exposición de unos hechos y en base a eso pedían que pusiera en esta web una nota de perdón por los hechos que se exponían en las demandas, o que “me atuviera a las consecuencias” (que me denunciarían).
El primer hecho de ambas demandas era una exposición bastante incompleta del “historial”. Que si la denunciante denunció a mi hermano, que si hubo una sentencia, que si luego el divorcio, etc.. Curiosamente no aparecía nada acerca de que la denunciante fue condenada en su día a séis días de trabajos en beneficio de la comunidad, el pago de las costas del proceso y a la prohibición de ponerse en contacto con mi hermano por cualquier medio por un periodo de seis meses por el asunto de los sms (que en breve publicaré), que las demandas que han puesto a mi hermano por supuestamente “romper la orden de alejamiento” has sido todas desestimadas (insisto, TODAS), etc.. Y claro, yo me pregunté, ¿tengo que pedir perdón por eso?.
El segundo hecho es el que empezó a provocarme risa. Decía literalmente: “por las calles, comercios, en cualquier esquina, de la localidad de Albuñol …, se ha dedicado a colgar carteles…” (refiriéndose a mí), y venía una copia del cartel que se puso por lo de la campaña de firmas. ¿Qué pensé?, pues que hay que ver que le gusta a esta gente eso de incluir MENTIRAS en sus demandas, porque da la casualidad que yo no he puesto ni un solo cartel de esos. Pero aunque los hubiera puesto, ¿es delito, o tengo que pedir perdón por ello?. Por favor…. Para información de la denunciante y su papá les digo que ese cartel se puso primero en el estanco y la administración y al verlo, mucha gente los pidió para ponerlos en sus comercios. Nadie ha pegado carteles por las esquinas. Les insisto a ellos (que me consta que son lectores de este blog o a quien se lo transmita), que fue la gente la que pidió los carteles y los pusieron donde consideraran oportuno. Y para su conocimiento les digo también que tanto la gente que pidió los carteles como mucha de la gente que ha firmado lo que nos decían es que había que hacer una petición de firmas pero para echarlos del pueblo. Y debe saber la denunciante y su papá que entre esos apoyos recibidos están los de familiares muy directos suyos que han dado su apoyo incondicional a Daniel diciéndole que saben perfectamente todo lo que ha pasado. Pues eso, que me imputaban a mí haber ido por calles, comercios y por cualquier esquina pegando carteles. Ja, ja, ja.
El hecho tercero lo que decía es que este blog, lejos de ser un portal se había convertido en un foro para despotricar sobre esa familia. ¿Despotricar?. En este blog se llevan escritos algunos artículos de tipo genérico (artículos periodísticos, notas informativas, notas de agradecimiento, …, y otros donde se cuentan una serie de hechos (judiciales, o no) y mi opinión y comentarios al respecto. ¿Acaso es delito opinar?. Porque en ningún caso se falta al respeto por decir que algo es mentira o falso, o por comentar determinadas actitudes, ¿verdad?. Pues eso. ¿Tengo que pedir perdón por opinar, cuando lo que estoy es mordiéndome la lengua por no poner muchas más cosas de las que estoy poniendo?.
El hecho cuarto ya es particular de cada denuncia.
En la del papá decía que yo, que me califico a mí mismo como “don Pedro” (algo que también es falso porque lo del don acompañando a mi nombre no aparece en ninguna parte del blog).
Acto seguido dice “… ha colgado una serie de artículos escritos en los que ningunea y se mofa de la persona de mi representado con descalificativos tales como que es un “GILIPOLLAS” o expresiones como que le va a “TOCAR LOS COJONES”, cuando…”. Pues eso tampoco es correcto. Lo que digo en el artículo de “Los vigilantes de la plaza” es que “es del género GILIPOLLAS …”, es decir, califico del género gilipollas una actitud (gilipollas, por cierto, según el diccionario de la R.A.E. es adjetivo vulgar de gilí, que es a su vez es un adjetivo coloquial de tonto o lelo, y lelo es fauto, simple o pasmado). Y tampoco le digo al papá que me vaya a tocar nada. Digo que lo de ponerse en la puerta del bloque donde está el piso de mi hermano y estar mañana, tarde y noche, cuando saben que es su piso y judicialmente le ha sido asignado, pues esa actitud, con las circunstancias que la acompañan, digo que es tocar los cojones (cojones es una interjección usada para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado). Por tanto, tampoco eso es correcto. Posteriormente se aclara en el texto que el papá lo único que hacía en la plaza era velar por que se cumpliera la orden de alejamiento que mi hermano rompía sistemáticamente (según el escrito). Pues creo que el papá dijo en un juicio que iba a esa plaza a tomar el fresco. No voy a entrar en lo de “velar” porque todo el mundo sabe lo que hacía por allí el papá, pero con respecto a lo del “sistemáticamente” decir que a mi hermano le han puesto tres denuncias por supuestamente romper la orden de alejamiento y las tres han sido desestimadas, a pesar del esfuerzo de esta gente. La primera fue una noche que fue a meter el coche en el garaje (denuncia al canto cuando además ella ni estaba por allí), la segunda por entrar a comprar en el Covirán de los bajos del edificio y la tercera un día que salió con mi padre y mi hermana del bloque. Pues las tres denuncias, insisto, han sido desestimadas. ¿Qué perdón debo pedir por algo que no he escrito (por mucho que se quiera tergiversar lo que está escrito)?
El hecho quinto de la demanda del papá viene a decir que yo digo que es para partirse de risa que se preocupe por la seguridad de su hija. Pues no señor. Lo que digo que es para partirse de risa es la escenita de medir la calle con un metro, así que hay un claro error en la interpretación. Así que más que perdón lo que les pido es que aprendan a leer.
Y ahí terminan los hechos del papá.
El hecho cuarto y último de la demanda de la denunciante, además de lo del don, dice que yo la acuso en este espacio de decir mentiras. Pero es que es así, es que son muchas las mentiras que ha dicho en todo este proceso, y no hablo de lo que ha dicho por ahí y que nos cuentan (porque son tales las historias que salen de sus bocas, que luego nos las cuentan), sino de lo que ha dicho ante los jueces. Es que ha dicho muchas mentiras, mentiras y más mentiras.
Luego que si digo que es una denuncia falsa cuando hay una sentencia que indica lo contrario. Vamos a ver, por mucha sentencia, para mí y para todo el mundo, esa denuncia que todos sabemos está basada en hechos falsos. La sentencia se respeta y acata, pero para nada se comparte. Y si todo el mundo sabe que es falsa es porque la declaración de la denunciante dibujó un escenario en el que ella era una pobre desgraciada que lo único que hacía era trabajar, ser humillada, sin recursos económicos, …, y poco menos que una esclava, y se olvidan de que todo el mundo ha visto la vida "de marquesa" que ha llevado cuando ha estado con mi hermano. Así que igual de mentira que sé que es la vida que “pintó”, pienso y sé que es la denuncia que puso. Pero es que no sé si tengo que pedir perdón por pensar así.
Y luego entra en que pongo que pidió 1000 euros y el piso, y que si ella dejó la vivienda de forma voluntaria (más o menos). Lo de los 1000 euros y la vivienda es que fue así, y lo de dejar la vivienda cuando el tema del divorcio el tema es claro. ¿Tenía la denunciante que dejar el piso antes del 1 de julio, si o no?, ¿tenía que entregar las llaves antes de esa fecha, si o no?, ¿tenía por tanto que abandonarlo, si o no?, ¿o acaso ella podía haber seguido allí ni un minuto más del que estuvo?. El divorcio que ellos llaman reconvertido a mutuo acuerdo (y que ya comentaré) para nosotros fue una bajada de pantalones en toda regla por su parte y una victoria total por parte de Daniel (insisto, lo contaré en breve). Por cierto que cuando Daniel entró al piso se lo encontró totalmente desvalijado y con algún destrozo, y creo que alguien va a tener que responder por eso, ¿verdad?.
Así que, ¿cómo voy a pedir perdón por esos “hechos”?
Pues nada, la única pregunta que se me hizo es si accedía a su petición a lo que lógicamente contesté que no (¿pedir perdón por el hecho primero que no va conmigo, el segundo que es falso, y el resto que son errores de interpretación?) , y se les dijo que podían hacer lo que vieran oportuno, y entonces se oyó una voz ronca que parecía de ultratumba que debo suponer que era de la denunciante y que entendí que debió decir algo así como “Nosotros vamos hasta el final” (para ser exactos, “nozotro vamo hajta er finá” fue el ruido que oí).
Así que nada. Hasta el próximo capítulo.

martes 23 de diciembre de 2008

Artículo publicado en "EL PAÍS" (22/12/2.008)

Han pasado más de cuatro años desde que se inició el debate para valorar el impacto de las reformas legislativas que en materia de violencia doméstica había realizado el PP en 2003, y que continuó el PSOE con la ley contra la violencia de género en 2004. Se empezó a decir en voz alta que no se estaban respetando los derechos fundamentales de muchos ciudadanos en España, que las leyes aprobadas contribuían a aumentar el nivel de intensidad del conflicto en las parejas heterosexuales, provocaban dolor innecesario, suponían un despilfarro para el erario público y no conseguían atajar lo más mínimo el problema de la violencia extrema sobre las mujeres.

Ahora podemos afirmar que el único avance en el respeto a las libertades fundamentales de todos que, de momento, hemos conseguido en esta materia, es que podamos hacer uso de nuestro derecho a la libertad de expresión. Se había instalado un pensamiento único que llevó a varias asociaciones a solicitar al CGPJ, en 2005, que me sancionaran y prohibieran hablar en público.

Expuse entonces que todos estábamos teniendo un comportamiento poco acertado. Me refería a jueces, fiscales, policías, abogados, periodistas y a muchas mujeres que utilizaban el Código Penal para obtener mejores condiciones en los procesos civiles de rupturas de parejas.

La presión mediática ha llevado a muchos profesionales a una reacción defensiva y de autoprotección ante el miedo a las posibles consecuencias personales. Así, jueces que han concedido prácticamente todas las órdenes de protección que les han solicitado por temor a que se les pudiera acusar de no haber tomado medidas, colapsando así los servicios administrativos de protección a las víctimas que difícilmente las pueden atender; fiscales solicitando en prácticamente todos los casos que se adoptara una orden de protección, normalmente alejamiento, muchas veces sin demasiadas pruebas y sin valorar que ello podía comportar pérdida de empleo si ambos trabajaban en la misma empresa, o dificultades para permanecer en una ciudad pequeña con el estigma de maltratador; policías que han procedido a la detención de miles de hombres sin más indicios que la sola afirmación de la denunciante, sabiendo que en uno o dos días serían puestos en libertad por el juez, y sin considerar el trauma que para algunos ciudadanos puede suponer pasar esas horas detenido, esposado y trasladado junto a delincuentes, todo por miedo a exponerse a un expediente disciplinario si luego ocurría un hecho luctuoso, ya que "ellos también tenían familias"; abogados que han recomendado la interposición de una denuncia por malos tratos porque se podía solventar en horas la atribución provisional del uso de la vivienda familiar, ya que la orden de alejamiento supone la expulsión inmediata de la misma, así como la fijación de una pensión de alimentos y la custodia de los hijos; periodistas que cuando se producía un hecho grave lo exponían de modo que culpabilizaban a todos los que de un modo u otro habían intervenido, y en ocasiones de manera sensacionalista (esto ahora ya no ocurre); y mujeres que, sin ningún escrúpulo ni respeto por las que están padeciendo situaciones terribles sin atreverse a denunciar, han abusado de lo que se les ofrecía, poniendo en marcha el aparato policial y judicial con fines espurios, en algunos casos inventándose directamente hechos que ni siquiera han ocurrido, pero con escaso riesgo de que ello pueda demostrarse, y se les exijan responsabilidades.

Pero no es la maldad de algunas personas la causante del problema. Lo tremendo es estructurar un sistema legal, y una aplicación de la norma, que permita a los perversos utilizar la organización colectiva para conseguir sus objetivos, causando daño a muchos otros (niños, abuelos, padres...), y se mantenga durante años a pesar de la evidencia de que no ha dado resultado. Mueren tantas mujeres como antes.

La ley integral contra la violencia sobre la mujer, aprobada por unanimidad por el Parlamento, era bienintencionada, pero los que formamos parte de la estructura judicial del Estado sabíamos que únicamente tendría desarrollo la parte referida a la modificación del Código Penal, con escasísimos medios y total falta de coordinación con otros profesionales (especialmente servicios sanitarios y sociales de cada lugar), pues la ley ni siquiera encargó a nadie el desarrollo de esta necesidad.

La consecuencia de atribuir a un órgano de cada partido judicial en exclusiva esta materia ha desorganizado la estructura judicial y colapsado los juzgados de violencia, que se han convertido en destinos que no quiere prácticamente nadie. Hemos consentido la detención de miles de hombres que luego, en su mayoría, han resultado absueltos, y probablemente habremos condenado a más de un inocente, en aplicación de unas leyes que, como la Ley de Enjuiciamiento Criminal, denomina "agresor" al denunciado, antes de iniciar cualquier investigación tendente a averiguar la certeza de los hechos. Y mientras tanto, la mayoría de las mujeres que sufren violencia extrema siguen en muchos casos padeciéndola en silencio, viendo cómo su causa ha sufrido el desprestigio por la acción de los que sólo las han utilizado para sus propios fines y aspiraciones. Es hora de iniciar de nuevo el debate en el Parlamento, y valorar los resultados del camino andado.

María Sanahuja es magistrada de la Audiencia Provincial de Barcelona y miembro de Jueces para la Democracia y la Plataforma Otras Voces Feministas.

Link de la noticia: http://www.elpais.com/articulo/opinion/denuncias/falsas/elpepiopi/20081222elpepiopi_5/Tes

lunes 27 de octubre de 2008

Capítulo 4.- Lo que vino después.

Es muy difícil poder soportar un mazazo como el asestado por la sentencia expuesta en el capítulo anterior. De la noche a la mañana empiezan a tomar sentido algunas advertencias que la denunciante había hecho a mi hermano durante sus últimos tiempos de convivencia. Lo que poco tiempo antes de la denuncia falsa le llegó a “advertir” es que después de la firma de la separación de bienes su padre había estado consultando a varios abogados y todos coincidían en que “no había nada que hacer” así que advirtió a mi hermano de que se fuera preparando porque no sabía lo que le venía encima. Y efectivamente, lo que mi hermano nunca llegó a imaginar es que lo de presentarse en la notaría el padre de la denunciante, junto con su esposa, y amenazarlo de muerte, junto con todo lo que rodeó esos días (más insultos y amenazas) no era nada comparado con lo que le venía después. Ni que decir tiene que a esas alturas los planes de separación estaban bastante avanzados, y por lo visto se quisieron adelantar, así que surgió lo de la denuncia falsa que conlleva que sin haber movido un dedo se viera viviendo fuera de su casa, con una orden de alejamiento y con una condena de 20 meses de prisión.
La gente se puede acercar a imaginar lo que es eso, pero quien de verdad lo sabe es quienes lo han sufrido, que por desgracia a día de hoy en España son unos cuantos. Pero lo peor no es eso, lo peor es que además nos empiezan a llegar advertencias de la gente que ha “tropezado” con esta familia advirtiéndonos de que esto va para muy largo, que no sabíamos de lo que eran capaces, y hoy, casi un año después de aquellos hechos, podemos decir que así es, que cuando cogen empeño con algo van “a muerte”. Aunque lo que igual no se imaginan es que si a ellos con esos falsos “argumentos” les ha valido para que mi hermano tenga la orden de alejamiento y la condena encima, mi hermano tiene argumentos (y estos sí reales y con testigos de verdad) para que la justicia le haga caso porque le están acosando a diario, porque le han amenazado directamente de muerte, porque tras el divorcio se encontró el piso desvalijado, etc., etc., etc…
Lo bueno y es lo que pensamos desde un principio es que el tiempo pone a cada uno en su lugar y esto ya está ocurriendo, y más adelante explicaré porqué digo esto.
Después de la sentencia mi hermano tiene que “recluirse” en casa de mis padres, tomar fuerzas de donde no las hay, e intentar llevar su vida con la mayor normalidad que pueda dentro de la anormalidad de la situación. Ellos saben de su diabetes, de lo que las alteraciones emocionales pueden suponer para su salud, y no se cortan en afirmar que “van a por él”.
Pues bien, pasados unos días mi hermano empieza de nuevo a trabajar en la notaría y pasando por el estanco. Las muestras de apoyo son infinitas desde el primer momento (incluyendo a personas que son familia directa de la denunciante que no dudan en ponerse del lado de mi hermano, mostrarle su apoyo y decirle que saben perfectamente de qué va la historia, que saben perfectamente cómo son sus familiares y qué hay de verdad en todo esto), y esto sin duda alguna ayuda a llevar la situación, a él y también a mis padres.
Además, empiezan a contarnos historias (para no dormir) de esta “familia”, y a cuál de ellas más tenebrosa y más escalofriante.
No sabemos todavía que pensaba la denunciante porque nadie nos lo ha dicho, pero resulta que después del “circo” hay algunos días en que mi hermano sale de la notaría y se la encuentra “esperándole”, pero como mi hermano desde el primer día no daba un paso solo, siempre iba acompañado fuese a donde fuese ya que es lo primero que le advirtieron, se iba librando de posibles denuncias por romper orden de alejamiento (aunque ya es conocido que éstas le llegaron después). Pues eso, salía de trabajar y algunos días se encontraba a la denunciante apoyada en algún coche y él, cabeza baja, a lo suyo.
A esto hay que sumar que la denunciante empieza a llamarle por teléfono. Mi hermano, por supuesto, no le coge ni una sola de las llamadas, pero empieza a estar molesto con el tema. ¿Qué puede pretender una persona que unos días antes se ha puesto ante el juez y ha dicho todo lo que ha dicho de ti?.
No sabemos las intenciones de esas llamadas pero, como no le coge las llamadas, empieza a enviarle mensajes SMS al móvil y amenazándolo. Lo anterior ya era motivo de denuncia, pero aún así mi hermano no denunció, pero lo de los SMS cruza la línea así que siguiendo el consejo de su abogado la denunció. El juicio por este tema y las declaraciones que ella hace son otra “historia”.
En el juicio de los SMS la denunciante es condenada a realizar trabajos sociales durante unos días aparte de no poder ponerse en contacto con mi hermano en una temporada. Creo que los días de condena los va a cumplir en los próximos días, o los ha cumplido estos días, y creo que va a ser en el Ayuntamiento, así que si alguien la ve y dice que es que va a trabajar unos días en el Ayuntamiento probablemente sea mentira y es que estará cumpliendo condena.
Mi hermano, como digo, sigue intentando sobreponerse, y lo único que hace es ir a trabajar, estar en casa de mis padres, pasar algún rato con buenos amigos y todo el tiempo que puede lo pasa fuera de Albuñol, para evitar “sorpresas”.
Otro de los momentos culminantes es el día de San Patricio de este año. Cuando mis padres y mi hermano regresan a casa se dan cuenta de que la denunciante anda por allí, y al llegar a casa empiezan a comentarlo. Poco después llega mi hermano Álvaro y se encuentra “la estampa”. La denunciante con alguna acompañante está sentada en el capó del coche de mi hermano (que estaba aparcado en la puerta de casa de mis padres) y supuestamente liándose algo que podría parecer un porro (igual era tabaco de liar y no era un porro, pero esa es la impresión que daba o lo que le pareció a mi hermano). Al comentarlo baja mi padre, pero al encender la luz de la puerta hubo estampida y se “escondieron” en el Limerick. Esto fue motivo de otra denuncia.
Y yo me pregunto (como mucha gente), ¿todos estos "gestos" (esperarlo en la notaría, llamarlo, mandarle SMS's amenazando ella a él, e ir a la misma puerta de casa de mis padres donde ella sabía que él vivía, ...) son los que hace una mujer que ha sido maltratada de una forma tan... ¿cómo decía el juez? ... escalofriante?. Porque una mujer que ha sido tan vilmente maltratada no se le ocurriría hacer esto, verdad?. Supongo que para ahogar sus penas es para lo que protagonizaba las incontables escenas que nos han contado de ella en días como ese mismo de San Patricio o en la feria de verano, etc.
En paralelo con todo esto se inicia el proceso de divorcio, para el que dedicaré el próximo capítulo. A modo de resumen comentar que el escrito que presentó el abogado de la denunciante presenta no una sino múltiples mentiras intentando crear un escenario ventajoso para su defendida (es su trabajo), pero sin tener en cuenta que una cosa es la ley en temas de malos tratos y otra distinta es un proceso de divorcio, y por mucho que la ley tenga “lagunas”, algunas mentiras ya sobrepasan lo admisible. Las mentiras son desmontadas una detrás de otra y gracias a que no hay hijos y el tema es bastante claro y el divorcio sale delante de forma favorable a mi hermano y con ello un poco de luz en toda esta oscuridad.
Como digo, el próximo capítulo será el del divorcio, pero ya podéis ver algunas muestras de lo que vino después.
Y aunque quiero ir cronológicamente con la historia informaros de que a esta gente les han desestimado ya varias denuncias de las que han puesto contra mi hermano. En concreto las que han puesto mientras vigilaban la plaza. Recordaréis que mi hermano fue a encerrar el coche y le denunciaron, que otro día fue a comprar al Coviran y le denunciaron, …, pues estas denuncias han sido desestimadas por cuestiones “obvias”. Y parece que con todo esto la paranoia de algunas personas empieza a florecer…
Esta semana es la Feria de Albuñol. De antemano informo a la denunciante y familia que mi hermano no va a estar en Albuñol estos días ya que “los circos para los payasos”. Mientras la gente vive la Feria mi hermano tendrá que estar fuera de Albuñol sin poder disfrutar de esos días con su familia y en su pueblo para evitar la situación de estar tomándose una cerveza en un bar y que tenga que llegar la Guardia Civil a detenerlo por, "una vez más", “romper la orden de alejamiento”. Así que aconsejo especialmente a la denunciante y su familia que se acerquen a la Feria del Ganado y disfruten de ella. Ya que dicen que la gente les está dando de lado por nuestra culpa, igual allí entre burros y caballos encuentran algo de afecto, quien sabe…
Al resto, disfrutad de la Feria!!!.

jueves 16 de octubre de 2008

Gracias a todos.

Quizás este artículo debiera haber sido el primero en escribir, así que en ese sentido pido disculpas por no haberlo hecho antes.
Desde hace ya bastante hay algo que queremos decir a mucha gente y es GRACIAS.
Son muchas las personas a las que hay que dar las gracias y por no personalizar no voy a poner nombres ni apellidos, pero intentaré que no quede nadie fuera.
A todas aquellas personas que se han dirigido a mis padres, a mí, o a cualquiera de mis hermanos, y por supuesto y especialmente a Daniel, para dar palabras de apoyo y aliento, GRACIAS.
A todas aquellas personas que se han ofrecido para recoger firmas y que a día de hoy lo siguen haciendo, GRACIAS.
A cada una de las más de 600 personas que han firmado en la campaña de firmas de apoyo a Daniel y a las que sigan firmando, GRACIAS.
A cada una de las más de 200 personas que han mostrado su apoyo en este blog y a todos los que lo hagan de aquí en adelante, GRACIAS.
Por cada uno de los más de 70 comentarios que se han realizado, todos ellos de apoyo, y por todos los que se realicen, GRACIAS.
A los que han escrito un mensaje directamente a la dirección apoyoadani@gmail.com, GRACIAS.
A los amigos de Daniel, por haber estado ahí cuando se les ha necesitado, GRACIAS.
Al notario de Albuñol, por su comprensión y completo apoyo en este proceso, GRACIAS.
A la Guardia Civil, por su comportamiento y profesionalidad desde el primer hecho de toda esta historia, GRACIAS.
Y si en toda esta lista, que por resumida no deja de representar a muchos cientos de personas, me he dejado a alguien, GRACIAS.
Sin todos los referenciados en la lista anterior esta situación hubiese sido muy difícil, sino imposible, de superar.
Esto no ha terminado, aunque es más que probable que Daniel se tenga que quedar con la condena inicial, y quede para siempre marcado como una persona con antecedentes penales. Seguir avanzando significaría meterse en Madrid, con unos costes difíciles de soportar y con unas garantías mínimas por cómo está la ley en esta materia.
Por ello, nuestra “lucha” continuará siendo poner luz a la verdad, que todo el mundo sepa los pasos que está dando esta “gente”, cada una de las denuncias que le ponen, los motivos de estas denuncias y en donde terminan.
No sabemos si algún día esto parará y se dedicarán a vivir su vida y dejarán a Daniel en paz. A fin de cuentas es lo único que quiere Daniel a día de hoy, que le dejen en paz y dejen de hacerle daño.
Mientras no sea así seguiremos como hasta ahora.
En breve el siguiente capítulo.

MUCHAS GRACIAS A TODOS.

martes 2 de septiembre de 2008

Capítulo 3 - La sentencia.

Antes de comentar nada de este capítulo quiero decir que la secuencia de capítulos del blog no se corresponde con la situación actual en fechas sino que se refieren a temas que ya han sucedido. La situación actual va más adelantada pero, salvo que la situación lo requiera, voy contando las cosas según pasaron, hasta que en próximas fechas nos pongamos al día todos.
A día de hoy, “los vigilantes” siguen en “su plaza”, dando algún espectáculo que otro por el pueblo (episodio de la plaza y alguna discusión callejera que ya contaré), Daniel ha sido llamado por el juez para declarar por las continuas rupturas de la orden de alejamiento, que visto como han sucedido lo normal es que esas denuncias fuesen al cubo de la basura, pero tal y como está la situación..., por otra parte, ellos ya tienen alguna que otra denuncia sobre sus cabezas y que esperamos que prosperen. Ya contaré…
Pues bien, en lo que a la sentencia se refiere, después de toda la sarta de mentiras expuestas en las distintas comparecencias por parte de la denunciante, llega la hora en la que el juez emite su veredicto. Esta sentencia fue comunicada a Daniel en diciembre de 2.007.
Una cuestión que quiero decir es que si alguien tiene duda con respecto a cualquier cosa de la que aquí aparece escrita, en todo lo relativo a la denuncia FALSA de malos tratos, o simplemente quiere contrastarlo aunque sea por curiosidad, tenemos toda la documentación generada en este proceso donde aparece todo lo que se ha dicho. Todo lo que aparece en los textos que se han expuesto en este blog tiene su soporte documental y, como digo, todo está a disposición de quien quiera consultarlo.
Dicho esto, y con respecto a la sentencia del juez, tengo que decir que puedo entender que en la actualidad un juez es una persona que a lo largo del día tiene que escuchar a decenas, sino centenares de personas, a las que además no conoce absolutamente de nada, y tras escucharlas tomar decenas, sino centenares de decisiones, sometidos (los jueces) a niveles de estrés elevadísimos y con una carga de responsabilidad de inmensas dimensiones. Hasta ahí, se puede entender que unas veces acierten y otras veces no lo hagan. Lo que no se puede compartir, en ningún caso, es que con los precedentes indicados en el capítulo anterior se dé tan lamentable justificación a la toma de una decisión, y cuando avancemos en el texto todo el mundo entenderá de qué estoy hablando.
La sentencia es bastante extensa así que pondré lo que entienda como más relevante.
Tras la exposición de antecedentes llega la parte de lo que el juez considera HECHOS PROBADOS en los que dice que Daniel:
“ ...sobre las 03:15 horas del día 17 de Agosto de 2.007 … inició una discusión con la denunciante … Consecuencia de este incidente la Sra. … sufrió lesiones consistentes en hematomas en los brazos de escasa gravedad, de los que no consta el tiempo de curación, y por los cuales la denunciante no recibió asistencia médica.”
“Posteriormente, el día 13 de Noviembre de 2.007, sobre las 20:45 horas se inició nuevamente otra discusión en el domicilio familiar … sufriendo como consecuencia de ello lesiones que para su sanidad no precisaron tratamiento médico ni quirúrgico, interviniendo en su curación dos días, ninguno de ellos impeditivo, y haciéndolo sin secuelas.”
Esos son los hechos que el juez considera probados. Claro, cuando uno lee esta sentencia, y conociendo los antecedentes de uno y otra, pues uno se pregunta, ¿Cómo puede considerar algo probado un juez cuando no hay testigos, no hay secuelas, no hay asistencia médica, …, en definitiva, no hay NADA?.
Porque se supone que una persona es inocente hasta que demuestre lo contrario, no?. ¿O acaso es que hay un pacto no escrito entre el gobierno, los jueces y los medios de comunicación en lo relativo a esta materia en el sentido de que la palabra de una mujer es LEY, sin más?. Porque eso sí que sería un escándalo, no?.
Ojo, que los malos tratos existen y en muchos casos son más que evidentes y deben ser condenados con la contundencia que merecen. Pero estoy hablando única y exclusivamente de este caso y entonces cuando es la palabra de uno contra la palabra de otro, SIN MÁS, ¿qué debería hacer la justicia?.
Pues tras el apartado de Hechos Probados viene la parte de FUNDAMENTOS DE DERECHO que es donde se justifica porqué se consideran los hechos probados, y ahí es donde está lo difícil de entender.
Dice lo siguiente:
“A la relación de hechos probados se ha llegado habiendo partido del principio de presunción de inocencia constitucionalmente consagrado en el artículo 24”
Es decir, se parte de que todo el mundo es inocente salvo que se demuestre lo contrario. Sin embargo, después se dice lo siguiente:
“Obviamente para el acusado, todo el incidente de esos días termina ahí … pero es precisamente en este punto en el que aparece como crucial la declaración de la víctima como prueba capaz de enervar el principio de presunción de inocencia, aunque ya la mera declaración autoinculpatoria del acusado en cuanto que reconoce que se produjo una discusión debe tener un valor incriminatorio claro…”
Yo no entiendo mucho de leyes, y viendo todo esto se me quitan las ganas de saber lo más mínimo. Pero uno se pregunta, ¿la declaración de la víctima es capaz de enervar el principio de presunción de inocencia?, ¿una declaración?, …, por favor. Y luego viene que como Daniel reconoce que discutieron esa noche, eso es una declaración autoinculpatoria. Creo que sobran las palabras.
Como no quiero meterme en líos, voy a poner algunos extractos para que cada cual opine lo que considere oportuno.
“En realidad, pese a que el acusado ha calculado de manera precisa cual debía de ser el contenido de su declaración, existen ciertos aspectos de la misma que ponen de manifiesto que los hechos no ocurrieron en forma tan sosegada y normal como él pretende hacer creer…”
“Frente a todo esto nos encontramos con el relato coherente, detallado y detallista e incluso espeluznante de la propia víctima, que ha relatado con todo lujo de detalles en el acto del Juicio el curso de los hechos ocurridos los días 17 de agosto y 13 de Noviembre, …, explicando igualmente con toda claridad y concreción detalles tales como horas en que ocurrieron los hechos y lapsos temporales transcurridos. … no se ha encontrado en la declaración de ésta ni una sola incoherencia o detalle en el que se haya contradicho.”
“Su declaración ha sido homogénea y contundente como pocas, mostrando además con sus gestos y otros detalles que se encuentra más allá de lo que se puede traslucir en un acta o en esta resolución, una credibilidad y una convicción que convierte a su declaración en prueba manifiesta y patente de la realidad de los hechos enjuiciados.”
Insisto en que no quiero meterme en líos y opinar lo que pienso del juez que redactó esta sentencia y de la propia sentencia en sí.
Pero todo se resume en que no hay pruebas ni testigos, que poco menos que Daniel llevaba el juicio preparado y que la denunciante estuvo tan convincente y con una “credibilidad y una convicción que convierte a su declaración en prueba manifiesta y patente”.
El problema de la justicia es que además, según donde te metas cuesta mucha pasta, pero consultado el tema con algún especialista, puedo asegurar varias cosas. Lo primero que si este juicio le toca a cualquier famosete de tres al cuarto, de estos que abundan en la vomitiva programación televisiva de hoy en día, esto no pasaba de la primera vista porque se cae por su propio peso (una declaración sin testigos, ni pruebas, ni nada de nada no va a ninguna parte). Además, un juez no puede convertir un testimonio en prueba condenatoria única porque sí y definir una declaración llena de contradicciones y MENTIRAS en algo convincente (claro que es convincente para ÉL). Y otra cosa, por una sentencia como esta, puedo asegurar que a un juez se le puede sentar en un banquillo y seguramente se ganaría la inhabilitación y alguna cosa más, pero claro, … a ver quien se atreve. Todo esto sin tener en cuenta que si ha metido la pata hasta el fondo (que la ha metido), a ver como podría compensar a Daniel por todo el daño y sufrimiento ocasionado por este caso. Pero esto hoy en día es como hablar con una pared. Mujer que denuncia por malos tratos, condena automática del hombre, y es lo que hay.
En fin, comentarios propios aparte, que cada uno se haga una idea de lo que supone tener que "tragarse" una sentencia como esta y que después de asistir al espectáculo del juicio, se salga con todo lo expuesto anteriormente y mucho más y terminando con la sentencia que ya se ha comentado en otra ocasión (veinte meses de prisión, orden de alejamiento, …).

miércoles 13 de agosto de 2008

Carta a los medios

La carta que se expone a continuación ha sido enviada a varios medios de comunicación a la sección de cartas al director.
El periódico IDEAL de Granada la publicó el pasado sábado día 9 de agosto en su edición impresa.
He de reconocer que por el contenido de la misma no tenía muchas esperanzas en que pudiese ser publicada, pero al menos IDEAL ha tenido la valentía de hacerlo por lo que desde aquí les doy las gracias. Es difícil que un medio de comunicación, por redacción propia, o por cartas de lectores, publique a día de hoy nada en lo relativo a las denuncias falsas.
El texto es el siguiente:

Como es sabido por toda la sociedad, hay una lacra que casi a diario sacude nuestros hogares a través de los medios de comunicación y es la violencia de género. Este tipo de violencia ha ido creciendo en los últimos años de forma que las cifras de muertes por este motivo y la de mujeres maltratadas va creciendo año tras año.
Supongo que con la intención de aplacar esta lacra el actual gobierno decidió aprobar las Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. De alguna forma relacionado con este asunto se creó también un Ministerio de Igualdad y también se aprobó la Ley de Igualdad.
Si a los números nos remitimos creo que las leyes (especialmente la primera referida) no pueden calificarse por menos que de fracaso. Y en lo relativo al Ministerio, creo que la actual ministra ha salido en un par de ocasiones en los medios y por noticias tan “honrosas” como la de pretender sugerir a los miembros de la Real Academia de la Lengua Española que incluyan en el diccionario de dicha Academia, que es el que realmente marca los patrones de nuestra lengua, el tan archiconocido como incorrecto término de “miembra”.
Lo que sí se ha conseguido con esta ley es que un número de hombres que me es imposible precisar y ni tan siquiera estimar estén siendo condenados judicialmente a diario por el mero hecho de ser hombres.
Esta ley ha acabado de un plumazo con la presunción de inocencia y si una mujer se sienta en un estrado y dice lo que quiera decir sin más prueba que su palabra, el hombre al que se esté refiriendo será condenado.
Un juez que escucha como una mujer, que adoptando posturas vengativas que respondan por ejemplo a cuestiones económicas, puede decir que su marido es un alcohólico siendo este una persona que hace deporte a diario y que controla perfectamente su vida porque es diabético, puede decir que su marido la tenía anulada cuando ella había disfrutado durante su convivencia con él de calidades de vida nunca conocidas por ella, puede contradecirse y mentir ante los ojos del juez una y mil veces, pero si entre toda la sarta de mentiras dice eso de “mi marido me maltrató”, siendo mil veces falso, el hombre será automáticamente condenado.
De entre todos esos hombres, mi hermano es uno de ellos.
Hablando mi padre con una abogada especializada en estos temas le dijo “Mire usted, yo he defendido a hombres que sabía que eran inocentes y han sido condenados. Varios días después y comentando el caso con el juez que dictó la sentencia éste me ha reconocido que sabía que mi defendido era inocente pero que tenía que condenarlo porque si no lo hacía los medios de comunicación se le echarían encima”.
Relacionado también con este tema, hace pocas fechas escuché que un juez del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dijo que el 80% de las denuncias por malos tratos eran falsas.
Nosotros, al igual que cientos, sino miles, seguiremos con nuestra lucha particular que no es otra que demostrar la inocencia de un hombre inocente. Qué triste, ¿verdad?, demostrar la inocencia de un hombre inocente.